miércoles, 9 de mayo de 2007

LA CONTAMINACION VISUAL EN SAN ISIDRO

El Jueves 19 de Abril pasado en el suplemento Clarín Zonal, un vecino, se quejaba porque al transitar la avenida de la Unidad Nacional (en la zona del hipódromo) los faros delanteros de su vehículo al iluminar uno de los carteles publicitarios ubicados en el boulevard central, generó un reflejo que hizo al conductor realizar una maniobra por la cual casi produce un accidente. El funcionario del área de Transito que contestó al vecino sobre esta queja expreso que era la primera vez que se recibía una denuncia de este tipo por lo tanto explicó se buscaría a la brevedad una solución con la empresa concesionaria.
De este hecho se desprende haciendo un rápido relevamiento de la infinidad de publicidades que invaden el espacio público sanisidrense, y que, no existe un análisis conciente por parte de las autoridades municipales de los graves problemas que seguramente genera la "Contaminación Visual" en nuestro municipio.
Para interiorizarnos de la importancia de dicho problema es necesario comprender que en, San Isidro como en otras tantas ciudades, no solo contaminan los vehículos que emiten gases tóxicos o perturban el sistema nervioso con ruidos por encima de los decibeles permitidos. Hay otro tipo de contaminación que entra por los ojos, agresivamente, y se la conoce como contaminación visual.
Carteles que invaden hasta los rincones más inaccesibles, de todos los colores y formas imaginables (centro de San Isidro, av. Santa Fe y del Libertador), son potenciales riesgos para los ciudadanos, principalmente para los automovilistas.
Estos carteles sobre-estimulan a quiénes los perciben, ya que desconcentran la atención de los automovilistas y esto favorece las posibilidades de accidentes de tránsito.Son puestos para ser leídos por los automovilistas y la lectura obliga a restarle atención al manejo. El peligro se multiplica cuando eso ocurre en una vía rápida como la avenida Márquez, de la Unidad Nacional, Santa Fe, Centenario, etc.
Es responsabilidad del, Ejecutivo Municipal o en su defecto del Concejo Deliberante, si no existiese norma que regule la actividad publicitaria velar por la calidad del aire que se respira, recuperar las aguas contaminadas, reducir y controlar el alto nivel de ruido que es provocado por la circulación vehicular y preservar al entorno visual de su saturación son algunas de las diversas dimensiones del cuidado del ambiente.
San Isidro en los últimos años sufrió notablemente la proliferación de espacios de publicidad que ocupan muros, terrazas y frentes en todos los rincones, desdibujando el perfil arquitectónico y desfigurando el clima propio de barrios y avenidas.
La contaminación visual, entonces, no sólo se vincula a un desorden estético, que deteriora el espacio público y que termina degradando las condiciones de vida de la población. También se refiere a transgresiones capaces de provocar graves accidentes lo que obliga al ejercicio de un control permanente que sancione a los responsables.


Fabian Brest